En un encendido discurso desde la región cocalera del Chapare, el expresidente Evo Morales advirtió que un eventual triunfo de la derecha en las elecciones de agosto podría desencadenar una respuesta contundente de sus bases sociales. “A ver si esa derecha gana, aguanta”, declaró ante cientos de simpatizantes, en lo que muchos interpretan como una amenaza velada de desestabilización política.

Las declaraciones de Morales se produjeron en medio de una creciente tensión política, tras semanas de bloqueos organizados por sus seguidores para exigir su habilitación como candidato presidencial. Aunque el Tribunal Supremo Electoral ratificó su inhabilitación, Morales ha intensificado su retórica, acusando a sectores opositores de querer “adueñarse de los recursos naturales” del país.
“Estamos listos para defender nuestra amada Bolivia”, afirmó el exmandatario, quien también denunció supuestos planes desde el extranjero para favorecer a candidatos de derecha. La movilización de sus bases incluyó 24 piquetes simultáneos que paralizaron el país durante más de dos semanas, provocando pérdidas económicas superiores a los 1.000 millones de dólares y al menos seis muertes confirmadas en enfrentamientos con la policía.
Las palabras de Evo Morales han encendido las alarmas en un país que se prepara para unas elecciones marcadas por la polarización y la desconfianza institucional, mientras la oposición denuncia amenazas a la democracia, el oficialismo intenta contener la crisis interna.


