Bolivia enfrenta un preocupante rebrote de sarampión, con más de 300 casos sospechosos y al menos 50 confirmados en distintos departamentos del país. La mayoría de los contagios se concentran en Santa Cruz, donde las autoridades sanitarias han intensificado las medidas de control y prevención.
El viceministro de Promoción y Vigilancia Epidemiológica, Max Enríquez, informó que se han activado brigadas de “bloqueo epidemiológico” en zonas afectadas, que incluyen el monitoreo de contactos cercanos y la vacunación en un radio de cinco manzanos alrededor de cada caso sospechoso. “Frente a un solo caso, se activa todo un protocolo de contención para evitar la propagación del virus”, explicó.

La ministra de Salud, María Renée Castro, confirmó que el 30% de los niños menores de cinco años no ha recibido la vacuna contra el sarampión, lo que ha generado una alta susceptibilidad en la población infantil.
Ante esta situación, el Gobierno ha anunciado campañas de inmunización en unidades educativas y centros de salud, con más de 3.600 establecimientos habilitados para aplicar la vacuna de forma gratuita.
Los síntomas del sarampión incluyen fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos enrojecidos e inflamados, y un sarpullido que comienza en el rostro y se extiende por el cuerpo. Las autoridades recomiendan a los padres estar atentos a estos signos y acudir de inmediato a los centros de salud.
Las autoridades sanitarias llaman a la corresponsabilidad de la población para frenar la propagación de esta enfermedad altamente contagiosa. La vacunación oportuna y la vigilancia activa serán claves para contener el brote y proteger a los más vulnerables.


