La capital ucraniana vivió una de sus noches más devastadoras desde el inicio de la invasión rusa en 2022. En las primeras horas de este viernes, Rusia lanzó un ataque aéreo masivo sobre Kiev, utilizando más de 500 drones y una decena de misiles, en lo que las autoridades ucranianas califican como el mayor asalto aéreo desde el inicio del conflicto.

El ataque comenzó en la noche del jueves y se extendió hasta el amanecer del viernes. Las sirenas antiaéreas sonaron durante más de ocho horas, mientras explosiones sacudían distintos puntos de la ciudad. Según la Fuerza Aérea de Ucrania, se lanzaron 539 drones y 11 misiles, muchos de los cuales fueron interceptados, aunque varios lograron impactar zonas residenciales y de infraestructura crítica.
Al menos 23 personas resultaron heridas, entre ellas un niño, y se reportaron daños en más de 40 edificios, incluyendo escuelas, jardines de infancia, cafeterías y la embajada de Polonia. También se incendiaron vehículos y un centro médico en el distrito de Holosiivskyi.
La empresa ferroviaria estatal Ukrzaliznytsia informó que varios trenes de pasajeros fueron desviados debido a los daños en la red ferroviaria, lo que provocó retrasos significativos. Mientras tanto, miles de residentes buscaron refugio en estaciones de metro subterráneas, en medio del estruendo de explosiones y el zumbido de drones kamikaze Shahed.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, describió la noche como “una de las más duras y sin dormir” desde que comenzó la guerra. Por su parte, la ministra de Economía, Yuliia Svyrydenko, calificó el ataque como “un acto deliberado de terrorismo”.
Mientras Kiev intenta recuperarse del impacto, el mundo observa con atención el rumbo que tomará una guerra que, lejos de disminuir, parece intensificarse con cada nuevo amanecer.


