Tres candidatos protagonizan un debate tenso en La Paz, mientras las ausencias se convirtieron en blanco de críticas. La reducción del aparato estatal fue el único punto de consenso.

El segundo debate presidencial, organizado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y realizado la noche del martes en La Paz, estuvo marcado por la ausencia de cinco de los ocho candidatos convocados. Esta situación no solo generó críticas por parte de los presentes, sino que también condicionó el tono del encuentro, que osciló entre propuestas concretas y ataques dirigidos a los ausentes.
Los únicos participantes del evento fueron Rodrigo Paz (PDC), Eduardo del Castillo (MAS) y Pavel Aracena (Libertad y Progreso ADN), quienes coincidieron en la necesidad de reducir el tamaño del Estado como medida para enfrentar la crisis económica. Sin embargo, sus enfoques y argumentos variaron considerablemente.
Rodrigo Paz propuso una reingeniería institucional que elimine duplicidades burocráticas y fortalezca la inversión en salud y educación. Eduardo del Castillo, por su parte, defendió una “racionalización progresiva” del gasto público, sin afectar los programas sociales. Pavel Aracena fue más radical, planteando la eliminación de ministerios “innecesarios” y la privatización de empresas estatales deficitarias.
Las ausencias de Samuel Doria Medina, Jorge “Tuto” Quiroga, Manfred Reyes Villa, Andrónico Rodríguez y otros candidatos fueron duramente cuestionadas. “No se puede pedir el voto del pueblo y esconderse del debate”, afirmó Aracena, mientras que Paz calificó la inasistencia como “una falta de respeto a la democracia”.
El evento, que se extendió por más de dos horas, abordó cuatro ejes temáticos: economía, salud, educación y seguridad ciudadana. Aunque hubo momentos de tensión, especialmente cuando se discutió el uso de recursos públicos y la corrupción, los candidatos evitaron confrontaciones directas entre ellos, enfocando sus críticas en quienes no asistieron.


