Un movimiento espiritual sin precedentes está impactando a la comunidad estudiantil de Prescott High School, donde más de 200 jóvenes se reúnen semanalmente para compartir su fe, orar y predicar el Evangelio, convirtiendo los pasillos escolares en un espacio de renovación espiritual.

Prescott, Arizona, se ha convertido en el epicentro de un avivamiento juvenil que está marcando la vida de cientos de estudiantes en la Prescott High School, el club cristiano Youth Alive reúne entre 200 y 250 jóvenes cada semana en dos horarios distintos, ofreciendo devocionales dirigidos por los propios alumnos, acompañados de momentos de oración y comunión.
Este movimiento nació del clamor persistente de Steve y Candace Reid, miembros de la Iglesia Prescott Life, quienes iniciaron el proyecto motivados por la preocupación espiritual de su hijo Micah. Lo que comenzó con apenas tres adolescentes ha crecido exponencialmente, incluso durante la pandemia, y hoy cuenta con 15 líderes estudiantiles activos. Dos de ellos han sido invitados a predicar en el Festival Nacional de las Asambleas de Dios en Orlando.
El club no solo ha sido un espacio de fe, sino también de inclusión para aquellos jóvenes que no pueden asistir a una iglesia fuera del horario escolar. Con el apoyo de pastores locales, los estudiantes han distribuido Biblias, gestionado una caja de oración y participado en proyectos solidarios, demostrando el impacto positivo de una juventud comprometida con valores espirituales.
La historia de Micah, quien volvió a la fe y ahora se prepara para el ministerio, es testimonio del poder transformador de la oración intergeneracional. Su caso ha inspirado a padres, abuelos e iglesias a creer en la posibilidad de una renovación espiritual desde las aulas.


