El exministro de Gobierno Arturo Murillo, figura clave del gobierno transitorio de Jeanine Áñez, arribó este jueves a La Paz tras ser deportado de Estados Unidos, su retorno marca el inicio del cumplimiento de dos sentencias condenatorias y la reactivación de múltiples procesos judiciales en su contra.

Murillo fue recibido por las autoridades bolivianas en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz, durante la madrugada del 4 de septiembre. Posteriormente, fue trasladado bajo fuerte resguardo policial al aeropuerto de El Alto y luego a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) en La Paz.
En Bolivia, enfrenta dos sentencias: una de ocho años por sobreprecio en la compra de gases lacrimógenos, y otra de cinco años y cuatro meses por el ingreso irregular de armamento no letal desde Ecuador.
Además de estas condenas, Murillo tiene abiertos 15 procesos penales en el país, según el fiscal general del Estado, Róger Mariaca, diez de estos casos están en juicio, dos en etapa preparatoria y tres en etapa preliminar, y las autoridades judiciales ya se encuentran movilizadas para programar las audiencias correspondientes.
El procurador general del Estado, Ricardo Condori, anunció que solicitará que Murillo sea recluido en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, ubicado en el altiplano paceño, donde deberá cumplir sus condenas y enfrentar los procesos pendientes.
La llegada de Murillo a Bolivia representa un momento clave en la búsqueda de justicia por los hechos ocurridos durante su gestión, además que su encarcelamiento podría abrir nuevas líneas de investigación sobre su rol en la crisis política de 2019 y otros casos vinculados a corrupción y abuso de poder.


