La administración del presidente Donald Trump retiró a Bolivia de la lista de países que colaboran activamente en la lucha contra el narcotráfico, alegando un “incumplimiento manifiesto” de sus compromisos internacionales. El Gobierno boliviano rechazó la medida, calificándola de unilateral y sin valor técnico.

En un comunicado oficial emitido por el Departamento de Estado, Estados Unidos anunció la descertificación de Bolivia en materia de lucha antidrogas, junto a otras naciones como Colombia, Venezuela, Afganistán y Birmania. La decisión se basa en la evaluación anual que realiza Washington desde 1986 sobre los esfuerzos antinarcóticos de países productores y de tránsito de drogas.
El informe señala que Bolivia ha fallado en cumplir sus obligaciones internacionales durante el último año, especialmente en lo referente al control de cultivos de coca y la producción de cocaína, que habrían alcanzado niveles históricos. A pesar de ello, el documento reconoce ciertos avances, como el aumento de incautaciones y la colaboración en casos judiciales, incluyendo la extradición del exjefe antidrogas Maximiliano Dávila.
El Gobierno boliviano, a través del viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Jaime Mamani, rechazó la descertificación, argumentando que Bolivia ha demostrado resultados concretos en la lucha contra el narcotráfico. Mamani también cuestionó la legitimidad de Estados Unidos como evaluador, señalando que esa función corresponde a organismos multilaterales como las Naciones Unidas.
La medida se da en un contexto de creciente preocupación internacional por la presencia de capos del narcotráfico en territorio boliviano, como el uruguayo Sebastián Marset y miembros del Primer Comando Capital (PCC) de Brasil, quienes operaban en el país bajo identidades falsas.


