Una misión evangélica internacional logró la liberación de 58 familias cristianas que vivían en condiciones de esclavitud en fábricas de ladrillos en Pakistán. El rescate, impulsado por donaciones y apoyo comunitario, marca un avance significativo en la lucha contra la explotación laboral por deuda en ese país.

La organización cristiana “Hasta que todos sepan”, liderada por la misionera Tia Jô, ha alcanzado un hito en su labor humanitaria al liberar a la familia número 58 de un sistema de esclavitud moderna que persiste en Pakistán. Estas familias, en su mayoría cristianas, eran obligadas a trabajar en condiciones extremas para saldar deudas heredadas por generaciones, contraídas por necesidades básicas como atención médica, bodas o alimentos.
A pesar de que el trabajo forzado por deuda está prohibido en Pakistán desde 1992, se estima que cerca de un millón de personas continúan atrapadas en este sistema, especialmente en los más de 20.000 hornos de ladrillos que operan en el país. Las jornadas laborales son extenuantes, con producción diaria de hasta 2.500 ladrillos por familia, y salarios que apenas alcanzan los cuatro dólares por cada mil unidades fabricadas.
El pastor Claudinei Vicente, otro líder misionero activo en la región, también ha contribuido al rescate de familias, bautizándolas y ayudándolas a reintegrarse a la sociedad con dignidad. Las acciones de estas misiones no se limitan al pago de deudas: también incluyen acceso a vivienda, educación para los niños, formación laboral y apoyo económico para iniciar pequeños negocios, como el caso de Irfan Masih, quien ahora trabaja como moto taxista.
La organización Global Christian Relief, por su parte, ha liberado a más de 50 familias entre 2024 y 2025, y continúa su campaña para alcanzar a muchas más. Su enfoque integral busca romper el ciclo de pobreza y exclusión que afecta a la comunidad cristiana, que representa apenas el 1,27% de la población pakistaní.


