Durante su intervención en la 80ª Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denunció que el cristianismo es actualmente la religión más perseguida del mundo, instando a los países miembros a defender la libertad religiosa como un derecho fundamental.

Donald Trump tomó la palabra ante líderes mundiales reunidos en Nueva York para la Asamblea General de la ONU. En un discurso marcado por llamados a la soberanía nacional y la defensa de valores tradicionales, el mandatario estadounidense puso énfasis en la situación de los cristianos en el mundo.
“Defenderemos la libertad de expresión y protegeremos la libertad religiosa, incluso para la religión más perseguida hoy en el planeta: el cristianismo”, afirmó Trump, citando datos que señalan que más de 360 millones de cristianos enfrentan algún tipo de persecución en distintos países.
El presidente exhortó a los miembros de la ONU a tomar medidas concretas para garantizar la libertad de culto, señalando que la persecución religiosa es una crisis silenciosa que requiere atención urgente. Además, destacó que su administración ha priorizado la protección de comunidades cristianas tanto en territorio estadounidense como en el ámbito internacional.
El discurso también incluyó críticas al globalismo, a las políticas migratorias abiertas y a las estrategias climáticas promovidas por la ONU. Trump defendió el retorno a fuentes de energía tradicionales y advirtió sobre los riesgos de perder la identidad cultural de las naciones occidentales.
A pesar de algunos contratiempos técnicos durante su presentación, como la falla del teleprompter y un incidente con una escalera mecánica, el presidente improvisó parte de su mensaje, manteniendo la atención del auditorio y reafirmando su postura con firmeza.


