En su último discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente boliviano Luis Arce lanzó fuertes cuestionamientos al gobierno estadounidense, defendió a Venezuela y Cuba, y presentó una ambiciosa agenda de seis puntos para reformar el orden mundial.

Arce acusó al capitalismo imperialista de recurrir nuevamente a la violencia y al saqueo de recursos naturales, señalando que Estados Unidos busca mantener su hegemonía global a través del poder militar y el control territorial.
El mandatario boliviano criticó directamente a la administración de Donald Trump, a la que atribuyó un “obsesivo afán” de restaurar la supremacía estadounidense, incluso a costa de debilitar el sistema liberal y la globalización. En ese marco, denunció la movilización de la Quinta Flota del Comando Sur en América Latina, calificándola como una “amenaza de muerte” para la región.
Arce defendió a Venezuela, destacando su lucha por la soberanía y la independencia, y condenó el bloqueo económico impuesto a Cuba, al que responsabilizó por pérdidas millonarias que, según él, Estados Unidos debería compensar. En respuesta a estos desafíos, presentó una agenda global de seis puntos que incluye:
- La creación de una Comisión Internacional de Reparaciones por esclavitud, colonialismo y genocidio.
- La transformación de la Asamblea General de la ONU en un órgano con resoluciones vinculantes.
- La declaración del planeta como territorio de paz y el inicio de procesos de desmilitarización.
- Una reforma profunda del Consejo de Seguridad para democratizar su funcionamiento.
- El reconocimiento universal de los Derechos de la Madre Tierra y la protección de la Amazonía.
- El rechazo a las guerras comerciales y la reducción de las brechas económicas y sociales
Con un discurso firme y provocador, Luis Arce cerró su participación en la ONU dejando claro su rechazo al orden mundial vigente y su apuesta por un multilateralismo más justo, inclusivo y sostenible. Su propuesta de seis puntos busca abrir el debate sobre una nueva arquitectura global, en la que América Latina tenga voz propia y se priorice la paz, la equidad y la reparación histórica.


