Este domingo, Bolivia vivirá un momento inédito en su historia democrática: la realización del primer balotaje presidencial. El proceso, que ha sido calificado como el más largo y observado del país, cuenta con la presencia de 19 misiones internacionales de observación electoral, entre ellas la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), que han desplegado más de 200 expertos para monitorear cada etapa de la jornada.

La Misión de Observación Electoral de la OEA, liderada por el exministro colombiano Juan Fernando Cristo, ha distribuido 83 especialistas en los nueve departamentos del país y en cuatro ciudades del exterior donde votan bolivianos. Cristo destacó el ambiente de respeto y apertura institucional que ha caracterizado el proceso, señalando que “el apoyo de la misión genera certezas para el pueblo boliviano”, según declaraciones recogidas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Por su parte, la Misión de la Unión Europea ha desplegado más de 120 observadores, divididos en equipos de dos personas, que realizarán un seguimiento sistemático desde la instalación de mesas hasta la transmisión de resultados. Su metodología estandarizada busca garantizar la imparcialidad y la transparencia del proceso.
En paralelo, el TSE ha intensificado la distribución de maletas electorales y ha sostenido reuniones con los observadores para afinar detalles logísticos y recibir sugerencias técnicas. El presidente del TSE, Óscar Hassenteuffel, subrayó que la coordinación con las misiones internacionales fortalece la confianza ciudadana en el sistema electoral.
La segunda vuelta presidencial en Bolivia no solo representa un hito democrático, sino también una prueba de madurez institucional. La presencia masiva de observadores internacionales refuerza el compromiso del país con la transparencia electoral y proyecta una imagen de apertura ante el mundo. Este domingo, los ojos de Bolivia y del exterior estarán puestos en una jornada que podría marcar un antes y un después en la historia política nacional.


