La escasez de combustibles que ha golpeado a varias regiones de Bolivia podría comenzar a resolverse desde el 9 de noviembre, según declaraciones del ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina. En una entrevista publicada por el diario El Deber, Molina explicó que se están tomando medidas logísticas y técnicas para garantizar el abastecimiento de gasolina y diésel, especialmente en las zonas más afectadas como Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.

El ministro atribuyó la crisis a factores externos como el retraso en la importación de combustibles debido a problemas en puertos internacionales, además de dificultades internas relacionadas con el transporte y distribución. Aseguró que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) está trabajando en coordinación con otras entidades estatales para agilizar la llegada de cisternas y mejorar la logística de entrega.
Durante las últimas semanas, largas filas en estaciones de servicio y la paralización de actividades productivas han generado preocupación entre ciudadanos y empresarios. El Gobierno ha sido objeto de críticas por la falta de previsión y por no comunicar con claridad las causas de la escasez. Sin embargo, Molina insistió en que la situación está bajo control y que los esfuerzos actuales permitirán una recuperación progresiva del suministro.
Además, se anunció que se reforzarán los controles para evitar el desvío ilegal de combustibles hacia actividades no autorizadas, lo que también ha contribuido a la disminución de disponibilidad en el mercado formal. El ministro pidió paciencia a la población y aseguró que el abastecimiento se normalizará en los próximos días.


