Tras casi cinco años de detención, la expresidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, recuperó su libertad luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anulara su condena de diez años en el denominado caso ‘Golpe II’.

A su salida de la cárcel de Miraflores, en la ciudad de La Paz, la exmandataria afirmó que su liberación y el reconocimiento de la verdad solo fueron posibles porque «se tuvo que ir el monstruo», insistiendo en que la crisis de 2019 fue producto de un fraude electoral y no de una ruptura constitucional.
La examandataria, defendió enérgeticamente su rol en la crisis que llevó a la dimisión del entonces presidente Evo Morales y que sus acciones fueron motivadas por el servicio a la patria y el bien colectivo, pese a las consecuencias personales, sin arrepentirse de haber «servido a la patria cuando la necesitaba».
«Se tuvo que ir el monstruo para que se reconozca que en este país jamás hubo un golpe de Estado, lo que hubo fue un fraude electoral que nos llevó a todos los bolivianos a reclamar», declaró Áñez ante los medios de comunicación.
Detalló que, debido a la dura dituación, desarrolló «muchísimas lagunas mentales» y fue tratada «como a una verdadera delincuente y sin compasión alguna». Jeanine Áñez logró obetener su libertad después de que la más alta corte del país decidiera anular la sentencia que pesaba en su contra, cerrando un capítulo judicial que ha mantenido polarizado al país.


