El presidente de Bolivia y capitán general de las Fuerzas Armadas (FFAA), Rodrigo Paz Pereira, tomó juramento este jueves al nuevo Alto Mando Militar en un acto celebrado en el Palacio Quemado, marcando el inicio de lo que el mandatario denominó una «nueva era» institucional. El general Víctor Hugo Balderrama Quezada asumió la Comandancia en Jefe, con la misión de encabezar una profunda transformación orientada a la modernización tecnológica y, por primera vez, a la sostenibilidad económica de la institución.

El nuevo Alto Mando está conformado por el General Balderrama Quezada en la Comandancia en Jefe. Lo acompañan el general Héctor Alejandro Alarcón Antezana como comandante general del Ejército, Sergio Armando Lora Araoz al frente de la Fuerza Aérea, y Ernesto Adalid Amparo Palma como comandante general de la Armada Boliviana.
En su discurso, el nuevo comandante, general Balderrama, subrayó la necesidad urgente de una transformación institucional para enfrentar las «amenazas multidimensionales» que acechan al país, mencionando explícitamente el narcotráfico, el contrabando, el terrorismo, el cibercrimen y los desastres naturales. El General también reafirmó el compromiso del mando entrante con la Constitución Política del Estado y la democracia, y solicitó el apoyo presidencial para impulsar el intercambio académico y operacional con ejércitos de países amigos.
Por su parte, el presidente Paz delineó los pilares de su gestión para la institución castrense. El anuncio más destacado fue su propuesta para que las FFAA alcancen la sostenibilidad económica, buscando reducir su dependencia del presupuesto estatal. El mandatario sugirió vincular a la institución con la gestión ambiental a través del mercado de bonos de carbono, un sector que, según sus estimaciones, podría generar ingresos significativos que fortalezcan la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas.
Además de la modernización tecnológica y la seguridad interna, el presidente Paz enfatizó el rol fundacional de las FFAA en la República, criticando que no se les haya dado un papel preponderante en los actos conmemorativos del Bicentenario de Bolivia. El mandatario concluyó su intervención agradeciendo al mando saliente y al entrante, a quienes encomendó la tarea de reconstruir y modernizar una institución vital para la defensa, la soberanía y la democracia. El presidente también expresó solidaridad con las familias de los militares caídos en la lucha contra el contrabando, recalcando que «la defensa del país no debe costar más vidas».


