Un juez federal estadounidense ha asestado un nuevo revés a la política migratoria del gobierno de Donald Trump al ordenar, el pasado 12 de noviembre, la liberación bajo fianza de cientos de migrantes indocumentados detenidos desde septiembre en el estado de Illinois, particularmente en la región de Chicago. La decisión beneficia a aquellos arrestados sin orden judicial ni causa probable, permitiéndoles esperar sus procedimientos migratorios fuera de la detención.

El juez de distrito Jeffrey Cummings emitió la orden tras una demanda presentada por el Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes y la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), que argumentaron la ilegalidad de la reciente ola de arrestos masivos de migrantes.
Según reportó el Chicago Tribune, la orden del juez especifica que los detenidos que no sean considerados un riesgo para la seguridad del país podrán ser liberados. La fianza se fijó en $1.500 dólares, e iría acompañada de algún tipo de monitoreo, como el uso de tobilleras electrónicas. Estos migrantes forman parte de los miles que han sido objeto de la ofensiva migratoria del gobierno republicano, aunque muchos otros ya han sido deportados o han aceptado la salida voluntaria del país.
La medida fue inmediatamente condenada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). En una declaración publicada en redes sociales, el DHS criticó la decisión, alegando que «jueces activistas, políticos de ciudades santuario y manifestantes violentos han intentado activamente evitar que nuestros oficiales arresten y deporten a los peores de los peores».
Este fallo se suma a las dificultades que ha encontrado el gobierno federal para desplegar tropas de la Guardia Nacional en ciudades lideradas por demócratas, como Chicago y Portland, en el marco de su estrategia contra la inmigración irregular.


