En un movimiento decisivo para reestructurar la política fiscal del país, la administración del presidente Rodrigo Paz presentó su primer paquete de medidas económicas, el cual contempla la derogación de cuatro tributos significativos: el Impuesto a las Transferencias Financieras (ITF), el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF), el Impuesto al Juego (IJ) y el Impuesto a las Promociones Empresariales (IPE). La medida busca incentivar la producción e inversión privada, aunque su aplicación definitiva depende aún de la aprobación de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

La propuesta del Ejecutivo apunta a desmantelar cargas impositivas que, según la nueva administración, han frenado el dinamismo económico en los últimos años. Este paquete de reformas fiscales marca un giro respecto a políticas anteriores, buscando aliviar la presión sobre distintos sectores financieros y empresariales.
Entre los tributos que se dejarán sin efecto destaca el Impuesto a las Transferencias Financieras (ITF). Vigente desde 2006, este gravamen aplica una tasa del 0,30 por mil a las operaciones en moneda extranjera y nacional, afectando depósitos y transferencias. Su eliminación pretende fomentar la bancarización y el flujo de capitales sin penalizaciones por el uso de divisas.
Asimismo, se plantea la supresión del Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF), instaurado en 2021. Este tributo anual recae sobre personas naturales con un patrimonio neto superior a los 30 millones de bolivianos, con alícuotas que oscilan entre el 1,4% y el 2,4% dependiendo del monto acumulado.
El paquete también beneficia al sector comercial y de entretenimiento con la anulación del Impuesto a las Promociones Empresariales (IPE), que actualmente retiene el 10% del valor total de los premios otorgados en campañas promocionales, y el Impuesto al Juego (IJ), que grava con un 30% los ingresos brutos de los juegos de azar, descontando el IVA.


