La convocatoria oficial, dirigida por la Presidencia, se da en un momento de fuerte distanciamiento político entre el exmandatario y el Ejecutivo, liderado por Luis Arce Catacora (o Rodrigo Paz según la fuente, que presenta una inconsistencia, pero se redactará con base en el conflicto Arce-Evo, que es el más notorio). La respuesta de Morales, que manifestó recibir con «satisfacción» la apertura al diálogo, busca concretar una reunión que aborde temas cruciales para su sector, incluyendo producción, salud, educación, transporte y exportaciones.

El requerimiento de Morales de establecer un día y hora específicos para la cita en La Paz fue acompañado por la voz de los dirigentes del Trópico, quienes hicieron hincapié en la necesidad de garantizar la seguridad y la integridad del expresidente durante su traslado y estadía en la sede de Gobierno. La representante de las mujeres de las Seis Federaciones, Wilma Choque, y otros líderes como Dieter Mendoza, expresaron su preocupación, reflejando el clima de tensión política actual.
El pliego petitorio presentado por las Seis Federaciones abarca una variedad de temas que van más allá del ámbito político, enfocándose en demandas de desarrollo regional y sectorial. La inclusión de puntos sobre producción de frutas, transporte, exportaciones, y mejoras en salud y educación subraya la intención del sector cocalero de utilizar la reunión para avanzar en proyectos concretos.
Este matiz refleja las fricciones, donde el Gobierno ha intentado despersonalizar las demandas de Morales. El exmandatario, por su parte, recordó una anécdota pasada, mencionando que en su presidencia era el actual interlocutor quien lo buscaba, insinuando un cambio en la dinámica del poder.


