Jerusalén se ha convertido esta semana en el punto de encuentro para más de mil pastores y líderes cristianos influyentes, en lo que los organizadores han calificado como la mayor reunión de su tipo desde la fundación del Estado de Israel. El propósito central de la cumbre es comisionar a estos líderes religiosos como «embajadores» para fortalecer el apoyo al Estado judío y elevar una voz clara y fuerte contra el creciente antisemitismo global.

Este encuentro sin precedentes es el resultado de una colaboración estratégica entre el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel y la organización Amigos del Museo de Sión. Mike Evans, fundador de Amigos de Sión, señaló que la iniciativa busca contrarrestar una «guerra ideológica» que Israel percibe estar perdiendo en el ámbito internacional, subrayando la necesidad de que los evangélicos y sionistas libren esta batalla cultural.
La reunión ha puesto un énfasis especial en el papel que debe jugar el clero ante la situación actual. Figuras como el embajador de Estados Unidos en Israel y ex pastor, Mike Huckabee, instaron a los asistentes a romper con el «silencio del púlpito» y a «hablar con claridad y audacia» para combatir la intolerancia que se propaga contra el pueblo judío. Huckabee advirtió incluso sobre un «cáncer creciente» dentro del movimiento evangélico estadounidense que cuestiona la relevancia bíblica de la relación con Israel.
Como parte de la agenda, los pastores realizaron una visita sumamente emotiva al sitio del Festival de Música Nova, donde terroristas de Hamás perpetraron una masacre. El objetivo fue que los líderes pudieran ver y comprender la verdad de lo ocurrido de primera mano, más allá de las narrativas que circulan en los medios.


