El sector de cisternas del oriente boliviano ha puesto en alerta al suministro de combustibles al exigir a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) el pago de una deuda por concepto de fletes atrasados que se remonta al mes de agosto y asciende a un monto estimado de 170 millones de bolivianos. Los transportistas mantienen negociaciones con la estatal petrolera, buscando definir un cronograma de desembolsos antes de que concluya el año.

El presidente de la Federación de Cisterneros del Oriente, Sergio Kosky, confirmó que la deuda acumulada por el transporte de diésel y gasolina importados desde países vecinos como Argentina y Paraguay abarca los meses de agosto, septiembre, octubre y noviembre. Este atraso en los pagos afecta directamente la sostenibilidad económica de cerca de 2.500 transportistas que son vitales en la cadena de abastecimiento nacional.
Según el dirigente, aunque existe una predisposición por parte de YPFB para honrar el compromiso, los cisternistas operan con los recursos al límite, lo que dificulta la continuidad de sus operaciones, la urgencia del sector se ve agravada por el inminente vencimiento de su contrato de servicio con la petrolera estatal, programado para el 31 de diciembre.
Los transportistas han manifestado su comprensión por la difícil situación económica que atraviesa el país, por lo que han aceptado que la deuda se cancele mediante pagos parciales, siempre y cuando se concrete una solución inmediata a los meses adeudados. La preocupación principal es la falta de capital para afrontar los costos operativos, muchos de los cuales, como la compra de repuestos y otros insumos en el extranjero, se pagan en dólares.


