El mandatario estadounidense endurece su postura diplomática y militar, fijando un plazo crítico para que Teherán acepte un nuevo pacto nuclear mientras moviliza activos de defensa en el Medio Oriente.

En un clima de alta tensión geopolítica, el presidente Donald Trump lanzó este jueves una de sus advertencias más severas contra la República Islámica de Irán. Durante la reunión inaugural de su recién creada «Junta por la Paz», el mandatario subrayó que el tiempo para la diplomacia se está agotando y que, de no alcanzarse un «acuerdo significativo» sobre el programa nuclear iraní en un plazo de aproximadamente diez días, las consecuencias para Teherán serán inminentes y severas.
«Tienen que llegar a un acuerdo o sucederán cosas realmente malas», sentenció Trump, sugiriendo que la Casa Blanca ya contempla opciones que van más allá de las sanciones económicas. Estas declaraciones coinciden con un despliegue militar masivo en la región, que incluye el movimiento del portaaviones USS Gerald R. Ford hacia el Mediterráneo para unirse al USS Abraham Lincoln, además del posicionamiento de cazas de quinta generación F-22 y F-35.
La administración Trump busca un compromiso total de Irán para desmantelar su capacidad de enriquecimiento de uranio, algo que Teherán ha rechazado históricamente bajo el argumento de que su programa tiene fines estrictamente civiles. «No pueden tener armas nucleares. No habrá paz en Medio Oriente si ellos las tienen», enfatizó el presidente.
Mientras Estados Unidos e Irán mantienen contactos indirectos en Ginebra con la mediación de Omán, otros actores globales observan con cautela. Rusia ha advertido contra una «escalada sin precedentes», instando a ambas partes a la moderación. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reforzó la postura de Washington asegurando que cualquier agresión iraní recibirá una respuesta «inimaginable».


