El Gobierno boliviano confirmó que equipos técnicos de ambos países ya trabajan en una agenda bilateral que prioriza el intercambio económico y la normalización de relaciones diplomáticas de alto nivel, con miras a concretarse durante 2026.

Tras años de distanciamiento diplomático, Bolivia y Estados Unidos han comenzado a sentar las bases para una nueva etapa en sus relaciones bilaterales. El canciller Fernando Aramayo informó este martes que ya se han iniciado las conversaciones formales para alcanzar acuerdos comerciales, un proceso que, aunque se reconoce como complejo y de largo aliento, ya cuenta con equipos técnicos de ambas naciones trabajando en la materia.
Este acercamiento marca un cambio significativo en la política exterior boliviana, que busca trascender la tradicional agenda «monotemática» centrada en el narcotráfico para enfocarse en sectores estratégicos como la minería, agricultura, tecnología, salud y turismo. Según la autoridad, la apertura económica ya muestra resultados tangibles con la próxima visita de un segundo grupo de empresarios estadounidenses al país.
Paralelamente, el restablecimiento de embajadores ausentes desde la expulsión recíproca en 2008 es una de las metas principales para la gestión 2026. Aramayo explicó que el proceso se encuentra en una fase de «afinar las características» de la representación boliviana, respetando los tiempos legislativos que este nombramiento requiere en ambos países. Este avance surge tras la reciente participación del presidente Rodrigo Paz en la Cumbre Escudo de las Américas en Miami, donde sostuvo encuentros clave con su homólogo Donald Trump y otros líderes regionales.


