El monarca español arriba al país tras la investidura presidencial en Chile para sostener una serie de encuentros estratégicos que incluyen al sector privado, la comunidad española y el gabinete del presidente Rodrigo Paz.

La visita del Rey Felipe VI a Bolivia marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales entre ambas naciones. Tras su participación en la toma de mando de José Antonio Kast en Chile, el monarca español aterrizará en suelo boliviano este miércoles por la tarde, iniciando una agenda oficial que combina la diplomacia de Estado con el impulso económico.
El itinerario comenzará con una recepción en honor a los residentes españoles en el país, un acto que busca estrechar los vínculos con la numerosa colonia radicada en Bolivia. Sin embargo, el núcleo de la visita se desarrollará el jueves 12 de marzo. Durante la mañana, el Rey mantendrá una reunión de alto nivel con el sector empresarial español y representantes del empresariado boliviano, una cita orientada a dinamizar las inversiones y fomentar nuevas alianzas comerciales bajo la premisa de fortalecer un sector privado «fuerte», tal como ha promovido recientemente el Gobierno nacional.
Posteriormente, la actividad se trasladará al Palacio Quemado, donde Felipe VI será recibido por el presidente Rodrigo Paz Pereira. Este encuentro posee un matiz particular, dado el vínculo personal que une a ambos mandatarios desde su época de formación universitaria. La reunión no solo servirá para repasar la agenda bilateral, sino que también funcionará como plataforma para coordinar la próxima gira europea del presidente Paz, la cual incluirá visitas a España, Alemania y Francia.
La jornada culminará con un almuerzo de trabajo que congregará a las máximas autoridades del Ejecutivo, así como a los mandos de las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana. Tras esta actividad, y antes de emprender su retorno a España, se contempla una visita adicional cuya ubicación exacta permanece bajo reserva por motivos de seguridad.


