La incertidumbre geopolítica provoca una huida masiva hacia activos de refugio. El barril de petróleo supera barreras críticas mientras los principales índices bursátiles de Europa y Asia cierran en rojo ante el temor de una crisis energética prolongada.

La escalada bélica en Oriente Medio ha provocado este jueves un fuerte sismo en el sistema financiero internacional. La combinación de ataques estratégicos y la amenaza de bloqueos en rutas marítimas clave, como el Estrecho de Ormuz, ha generado una reacción inmediata en los mercados: una caída generalizada en las acciones de las principales bolsas del mundo y un aumento vertical en los precios de los hidrocarburos.
En las primeras operaciones de la jornada, el crudo de referencia Brent y el West Texas Intermediate (WTI) registraron alzas significativas, impulsadas por el temor de que el suministro global se vea interrumpido. Analistas señalan que la prima de riesgo geopolítico se ha disparado, llevando los precios a niveles no vistos en meses, mientras que el gas natural europeo también ha experimentado subidas superiores al 20% debido a la vulnerabilidad de las exportaciones de gas natural licuado (GNL) desde el Golfo Pérsico.
En contraste, el sector bursátil vive una jornada de pérdidas. Las plazas europeas en París, Fráncfort y Madrid abrieron con retrocesos que superaron el 2% en promedio, arrastradas por el nerviosismo de los inversores que buscan seguridad en el oro y el dólar. En Asia, la situación fue aún más drástica para mercados como el de Seúl y Tokio, donde la incertidumbre sobre el impacto en la cadena de suministros tecnológica y energética provocó cierres con pérdidas marcadas.
El panorama se complica ante la falta de señales de una tregua cercana. Los organismos internacionales, incluyendo la Agencia Internacional de Energía, ya evalúan medidas de emergencia para contener la inflación energética, mientras las aerolíneas y empresas de transporte comienzan a trasladar los costos del combustible a los consumidores finales.


