La ministra de Justicia y Transparencia Institucional, Jessica Saravia, desestimó este viernes el informe del World Justice Project (WJP) que posiciona a Bolivia como el país más corrupto de América Latina y el segundo a nivel mundial. En conferencia de prensa, la autoridad calificó el estudio como “poco transparente” y “politizado”, cuestionando su metodología y origen.

El informe del WJP, basado en datos de 2024, evaluó a 142 países en ocho dimensiones del Estado de derecho. Bolivia obtuvo la peor calificación regional en el indicador de “ausencia de corrupción”, ubicándose en el puesto 141 a nivel global, solo por encima de la República Democrática del Congo.
Ante esta evaluación, Saravia afirmó que el informe “proviene de una ONG cuya metodología no es conocida ni validada por organismos multilaterales” y que “no refleja los avances reales del país en la lucha contra la corrupción”. La ministra destacó que actualmente se tramitan más de 900 causas por presuntos actos de corrupción y que, solo en el primer semestre de 2025, se han logrado más de 50 sentencias condenatorias.
Saravia subrayó que el gobierno boliviano ha implementado mecanismos de denuncia ciudadana, programas de prevención en escuelas y universidades, y capacitaciones a funcionarios públicos. “Nuestro compromiso es firme. No permitiremos que se utilicen informes externos para desacreditar el trabajo que se realiza desde las instituciones del Estado”, declaró.
Además, la ministra aseguró que el país ha cumplido con los indicadores establecidos por organismos internacionales en materia de transparencia y rendición de cuentas, aunque no especificó cuáles.


