La ciudad de La Paz enfrenta una emergencia sanitaria y ambiental tras siete días de bloqueo en el relleno sanitario de Sak’a Churu. La protesta de trabajadores ha paralizado la recolección de residuos, dejando las calles inundadas de basura y generando preocupación entre autoridades y ciudadanos.

Desde el lunes 4 de agosto, 60 trabajadores del relleno sanitario de Sak’a Churu mantienen bloqueado el ingreso de camiones recolectores como medida de presión para exigir estabilidad laboral. Esta acción ha provocado una acumulación masiva de basura en las calles, con contenedores desbordados y residuos esparcidos en avenidas, aceras y plazas de toda la ciudad.
Los manifestantes denuncian incumplimientos en acuerdos laborales y temen ser desplazados por personal de la empresa Colina, contratada por la Alcaldía para operar el relleno. Sin embargo, el alcalde Iván Arias ha calificado la protesta como “injustificada” y asegura que los contratos están garantizados hasta 2026.
La situación se agrava en vísperas de las elecciones generales, lo que ha llevado al alcalde a denunciar un trasfondo político en el conflicto. “Ya no es posible que 60 personas mantengan bloqueados a más de 800 mil ciudadanos con la basura en la calle”, declaró Arias, quien no descarta recurrir a la fuerza pública si no se alcanza una solución.
Además del impacto visual y sanitario, el bloqueo ha detenido la producción de unas 50 toneladas diarias de combustible derivado de residuos (CDR), insumo clave en el programa de industrialización de basura que la Alcaldía impulsa junto a la cementera Soboce.
La acumulación de basura en La Paz no solo representa un riesgo para la salud pública, sino también un obstáculo para el avance de proyectos sostenibles en la gestión de residuos. Mientras persista el bloqueo, la ciudad permanece atrapada entre demandas laborales y una crisis ambiental que exige soluciones urgentes y diálogo efectivo entre las partes.


