El partido por los octavos de final de la Copa Sudamericana fue cancelado tras una serie de violentos enfrentamientos entre hinchas, dejando heridos, detenidos y una profunda crisis institucional.

El incidente ocurrió en el Estadio Libertadores de América por el encuentro entre Independiente y Universidad de Chile, dejando 300 personas detenidas, 2 heridos de gravedad y al menos 11 lesiones leves.
Desde el inicio del segundo tiempo, hinchas de la U de Chile comenzaron a arrojar objetivos desde la bandeja superior del estadio, incluyendo escobas, sanitarios e incluso una bomba de estruendo, a lo que la barra contraria no tardó en responder, generando un enfrentamiento que obligó a detener el partido y posteriormente a cancelarlo definitivamente.
El presidente de Independiente, Néstor Grindetti, responsabilizó a la parcialidad chilne y exigió sanciones para la U de Chile, asegurando que el operativo de seguridad fue coordinado según los procotolos establecidos. Por otro lado, el presidene de Universidad de Chile, Michael Clark, criticó la disposición del estadio y la falta de contención, señalando que «poner a la barra visitante sobre los locales sin rejas, fue un error grave».
Finalmente, la Conmebol deberá tomar decisiones firmes ante lo ocurrido, mientras las instituciones involucradas enfrentan una crisis de credibilidad y seguridad.


