zLa Asociación de Surtidores de Bolivia (Asosur) ha declarado estado de emergencia ante la creciente escasez de diésel en el país, una situación que ha generado largas filas, retrasos en la distribución y preocupación en sectores productivos. Los surtidores exigen a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) una respuesta inmediata y transparente para atender la demanda real del mercado interno.

Según representantes de Asosur, la distribución de diésel ha sido irregular en las últimas semanas, con una reducción significativa en los cupos asignados a los surtidores, provocando que muchos puntos de venta operen con restricciones, afectando directamente al transporte público, la agroindustria y el comercio.
Los surtidores denuncian que, pese a los compromisos asumidos por YPFB, no se ha logrado estabilizar el suministro. En algunos casos, se reporta que el carburante llega en cantidades menores a las solicitadas, lo que ha generado incertidumbre y malestar entre los operadores.
Por su parte, YPFB ha asegurado que los despachos desde sus plantas se realizan con normalidad y que los camiones cisterna están saliendo conforme a la planificación. Sin embargo, la estatal también ha deslindado responsabilidades, señalando que algunos surtidores podrían estar generando las filas por problemas internos de gestión.
Productores agrícolas y transportistas han manifestado su preocupación por el impacto que esta situación podría tener en la cadena de suministro y en los precios de los alimentos. En regiones como Santa Cruz, el corazón productivo del país, se teme que la falta de carburante paralice actividades clave en plena temporada de cosecha.
Además, informes internos advierten que el desabastecimiento podría agravarse si no se regularizan los pagos a proveedores internacionales, lo que pondría en riesgo la importación de combustibles en los próximos meses.


