Solo el 9% de las reservas de oro de Bolivia permanece en el país, mientras el resto está depositado en bancos de Suiza, Alemania, Reino Unido, China y Estados Unidos. La estrategia del Banco Central genera críticas por su dependencia externa y falta de transparencia.

El Banco Central de Bolivia (BCB) reveló que, al 31 de agosto de 2025, el país contaba con 24,12 toneladas de oro fino en reservas. De ese total, 21,85 toneladas, equivalentes al 91%, se encuentran invertidas en seis entidades financieras internacionales de alta calificación: UBS (Suiza), Deutsche Bank (Alemania), Standard Chartered (Reino Unido), ICBC (China), Raiffeisen (Suiza) y JPMorgan Chase (EE.UU.).
Solo 2,27 toneladas permanecen en bóvedas del BCB en La Paz, lo que ha despertado preocupación en sectores políticos y económicos. El diputado José Luis Porcel solicitó una verificación «in situ» de las reservas físicas, alegando que el pueblo boliviano tiene derecho a conocer el estado real de sus recursos estratégicos.
Entre mayo y agosto de este año, el BCB realizó operaciones financieras que comprometieron 9,18 toneladas de oro, generando cerca de 1.000 millones de dólares en liquidez. Estas incluyeron la conversión de 3,78 toneladas en divisas y contratos a futuro por otras 5,4 toneladas.
El Gobierno defiende la estrategia, asegurando que las inversiones son legales, seguras y necesarias para mantener la liquidez del país en un contexto de restricciones cambiarias. El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, calificó de «ilógico» mantener el oro almacenado en bóvedas físicas, argumentando que desde hace más de 25 años el BCB invierte el oro monetario en instituciones internacionales para generar rendimiento.


