El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha impuesto sanciones económicas a más de 30 medios de comunicación por la difusión de propaganda política fuera del periodo establecido por el calendario electoral. Esta medida, justificada por el vocal Gustavo Ávila como parte del cumplimiento de la normativa vigente, se basa en los reportes del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (SIFDE).

La decisión del ente electoral ha generado una respuesta de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), que ha solicitado la anulación de las multas impuestas a cuatro de sus miembros. La ANP argumenta que estas sanciones afectan la libertad de expresión y la viabilidad económica de los medios, un reclamo que el TSE ha rechazado al reafirmar su compromiso de aplicar la ley sin excepciones a quienes la infrinjan.
En medio de esta controversia, el TSE ha anunciado su intención de convocar a los propietarios de los medios de comunicación a una reunión. El objetivo de este encuentro es coordinar esfuerzos para lanzar una campaña conjunta que contrarreste la «guerra sucia» y las noticias falsas, buscando así garantizar un proceso electoral más transparente de cara a la segunda vuelta.
En conclusión, mientras el TSE reafirma su autoridad para regular el espacio mediático durante los procesos electorales, la tensión con las asociaciones de prensa subraya el debate sobre los límites entre la fiscalización electoral y la libertad de información. La iniciativa del Tribunal de colaborar con los medios para combatir la desinformación podría ser un paso crucial para mitigar los conflictos y fortalecer la democracia.


