El vicepresidente electo de Bolivia, Edmand Lara, ha confirmado públicamente que vestirá el uniforme de la Policía Boliviana durante su acto de posesión el próximo sábado 8 de noviembre en La Paz. Pese a la controversia y la evaluación legal previa por parte de las autoridades policiales, Lara reafirmó su decisión y lanzó un desafío a quienes buscan cuestionar su elección, asegurando que no está cometiendo ningún delito.

Lara, quien es excapitán de la Policía Boliviana y fue dado de baja de la institución, anunció su determinación a través de un video difundido en sus redes sociales, poniendo fin a la incertidumbre que surgió tras conocerse su solicitud al Comando General de la Policía para usar el uniforme de gala.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, había informado previamente que el departamento jurídico de la Policía estaba analizando la solicitud, señalando que, según la normativa policial vigente, el uso del uniforme no correspondería debido a que Lara ya no se encuentra en las filas activas.
Sin embargo, el vicepresidente electo se mostró inamovible ante la postura institucional. «Si quieren procesarme, háganlo, no estoy cometiendo ningún delito porque solo ocuparé el uniforme en un acto protocolar, no voy a ejercer funciones de policía,» manifestó Lara. Su decisión subraya una intención de mantener un vínculo simbólico con la institución, a pesar de su actual rol político y las objeciones legales. El acto de posesión de Edmand Lara junto al presidente electo Rodrigo Paz se llevará a cabo en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
La insistencia de Edmand Lara en vestir su uniforme policial en el acto de juramento presidencial añade un componente de tensión política y simbólica a la transición de mando, poniendo en relieve un debate sobre la normativa institucional frente a la voluntad de una autoridad electa. Con su declaración desafiante, Lara busca reivindicar su identidad profesional, aun cuando la acción genere posibles roces con la cúpula policial y el Ministerio de Gobierno.


