La Paz se encuentra ante una inusual escasez de su pan tradicional. Los panificadores federados de la ciudad han suspendido la distribución de la marraqueta hasta nuevo aviso, argumentando la falta de suministro de harina subvencionada por parte del Estado. Ante la medida de presión y la advertencia de un posible incremento del precio del pan, el Gobierno reaccionó anunciando una convocatoria a diálogo con el sector y, paralelamente, la intervención de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) por indicios de corrupción.

La dirigencia del sector panificador denunció que la falta de entrega de la harina subsidiada se arrastra desde el mes de septiembre. Esta situación los obliga a comprar el insumo al precio de mercado, lo que afecta directamente sus costos de producción y, por ende, la rentabilidad de elaborar la marraqueta. Comerciantes en centros de abasto, como el mercado Rodríguez, confirmaron que, por el momento, solo se están distribuyendo variedades alternativas de pan, como el pan sarna o el surtido.
El sector advirtió que, de persistir la interrupción en la provisión de la materia prima a precio estatal, se verían forzados a subir el costo del pan hasta Bs 1.40 por unidad.
En respuesta a la emergencia y al malestar generado, el ministro interino de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Óscar Justiniano, confirmó que en los próximos días se sostendrá una reunión con los panificadores para atender sus demandas. El anuncio más relevante, sin embargo, fue la confirmación de que Emapa, la empresa estatal encargada de la distribución de la harina, será intervenida tras detectarse supuestos indicios de corrupción en su administración. El Ministro Justiniano aprovechó para exhortar a los panaderos a esperar los resultados de la intervención de Emapa antes de generar alarma en la población, evitando así la especulación de precios.


