La autoridad gubernamental respondió a un cuestionario de 17 preguntas centrado en las denuncias del sector transporte sobre la «gasolina desestabilizada» y el estado de la distribución nacional.

En una sesión marcada por la presión de los sectores sociales y el transporte, el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, se presentó este jueves ante el pleno de la Cámara de Senadores para brindar un informe oral detallado sobre la situación actual de los combustibles en el país. El eje central de la comparecencia fue la calidad de la gasolina comercializada en las estaciones de servicio, tema que ha generado fuertes críticas y movilizaciones en semanas pasadas.
Durante su intervención, Medinaceli respondió a un pliego interpelatorio que incluía 17 interrogantes planteadas por los legisladores. Las consultas no solo abordaron las especificaciones técnicas del carburante, sino también las supuestas fallas mecánicas reportadas por transportistas, quienes aseguran que la actual composición del combustible, denominada por algunos sectores como «desestabilizada», ha provocado daños en los motores y un incremento en los costos de mantenimiento.
Por su parte, el presidente del Senado, Rodrigo Paz, subrayó la importancia de este proceso de fiscalización, señalando que la población requiere certidumbre sobre el suministro y la transparencia en la gestión de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). El informe también tocó puntos críticos como la logística de importación y el impacto de los aditivos en el rendimiento de los vehículos.
En conclusión, la presencia del ministro en el Legislativo representa un intento del Ejecutivo por mitigar el descontento social y técnico. Aunque el informe buscó aclarar las dudas sobre los estándares de calidad, el sector transporte y la oposición parlamentaria mantienen sus reservas, condicionando la normalidad de sus actividades a la verificación práctica de las mejoras prometidas en la distribución y refinación de los hidrocarburos.


