Refugiados norcoreanos que lograron escapar de Corea del Norte están teniendo su primer contacto con la Biblia en casas seguras instaladas en países vecinos, donde muchos aseguran haber conocido el mensaje cristiano y decidido seguir a Jesús lejos de la represión del régimen de Pyongyang.

Organizaciones cristianas dedicadas a apoyar a perseguidos por su fe informaron que numerosos ciudadanos norcoreanos llegan a refugios clandestinos tras escapar de las estrictas condiciones impuestas por el gobierno de Corea del Norte. En esos lugares reciben alimento, asistencia y acceso a ejemplares de la Biblia, algo prohibido dentro de su país.
Según testimonios difundidos por ministerios cristianos, varios refugiados nunca habían visto una Biblia antes de abandonar Corea del Norte. Algunos relataron que crecieron bajo un sistema que considera al cristianismo como una amenaza para el Estado y castiga severamente cualquier práctica religiosa.
Las denominadas “casas seguras”, administradas por organizaciones humanitarias y religiosas, funcionan en secreto para evitar que los desertores sean capturados y devueltos a territorio norcoreano. Allí, además de recibir protección, muchos refugiados participan en estudios bíblicos y actividades de oración.
Diversos testimonios señalan que el primer acercamiento a las Escrituras produjo un fuerte impacto emocional entre quienes escaparon del régimen. Algunos afirmaron que encontraron esperanza y libertad espiritual después de años viviendo bajo vigilancia permanente y propaganda estatal.
Organizaciones internacionales de derechos humanos y libertad religiosa continúan denunciando que Corea del Norte mantiene una de las persecuciones más severas contra los cristianos en el mundo. Informes recientes advierten que quienes son descubiertos con material religioso pueden enfrentar prisión, trabajos forzados e incluso ejecuciones.


