El inicio de agosto encuentra nuevamente a transportistas de La Paz y Santa Cruz enfrentando largas filas para abastecerse de diésel. Conductores denuncian que deben permanecer hasta tres días en los surtidores para cargar combustible, una situación que continúa afectando sus actividades y genera preocupación por el impacto en el transporte y la producción.

Lejos de normalizarse, el abastecimiento de diésel continúa siendo una de las principales dificultades para el sector del transporte. En distintos surtidores de Santa Cruz y La Paz se observan extensas filas de vehículos pesados y livianos cuyos propietarios esperan durante horas, e incluso días, para acceder al carburante.
Los choferes afirman que la escasez ha reducido significativamente sus jornadas de trabajo, ya que gran parte del tiempo debe destinarse a esperar la llegada de cisternas con combustible. Algunos transportistas señalan que permanecen hasta tres días en los surtidores para poder reanudar sus recorridos, lo que repercute en los costos de operación y en el cumplimiento de sus servicios.
La situación también mantiene en alerta a diferentes sectores económicos que dependen del suministro regular de diésel para el traslado de mercancías y el funcionamiento de maquinaria. Representantes del transporte han advertido en anteriores ocasiones que, de no encontrarse una solución efectiva, podrían evaluarse nuevas medidas de presión para exigir una distribución más eficiente del combustible.
Por su parte, las autoridades nacionales han sostenido en semanas recientes que trabajan para mejorar la provisión de carburantes y agilizar el abastecimiento, indicando que parte de las demoras responde a procesos de control y verificación de la calidad del combustible. Sin embargo, en el inicio del mes patrio, la realidad en varios surtidores continúa marcada por largas esperas y filas de vehículos.


