La administración del presidente Donald Trump anunció una asignación cercana a los 2.000 millones de dólares para organizaciones religiosas y comunitarias que brindan atención sanitaria y asistencia humanitaria fuera de Estados Unidos, en una medida adoptada después de los fuertes recortes aplicados a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

El nuevo esquema de ayuda exterior estadounidense contempla recursos para organizaciones con presencia en comunidades afectadas por enfermedades, desastres naturales y distintas crisis humanitarias. Entre las principales entidades beneficiadas figuran World Vision, Compassion International y Samaritan’s Purse. Según la información difundida por BibliaTodo, el Departamento de Estado presentó la medida como parte de una nueva estrategia de asistencia internacional.
Una parte importante de los fondos, alrededor de 1.400 millones de dólares, está vinculada a la estrategia denominada America First Global Health Strategy. Dentro de este paquete, hasta 850 millones de dólares podrían ser destinados durante cinco años a World Vision y otras organizaciones locales mediante la denominada Faith and Community Initiative, sujeta a la disponibilidad presupuestaria.
El programa pretende respaldar más de 2.500 hospitales, clínicas y centros comunitarios distribuidos en 17 países. También contempla capacitación, equipamiento y apoyo económico para más de 30.000 trabajadores comunitarios de salud. Las áreas de atención incluyen VIH, tuberculosis, malaria, salud materno-infantil y nutrición.
Otros 570 millones de dólares serán canalizados hacia centros de salud administrados por organizaciones religiosas y comunitarias mediante acuerdos establecidos entre el Gobierno estadounidense y distintos países. Las autoridades estadounidenses sostienen que las organizaciones de fe tienen una presencia significativa en varios sistemas sanitarios de las naciones receptoras de ayuda.
El paquete también incorpora 538 millones de dólares destinados específicamente a asistencia humanitaria y respuesta ante desastres. Estos recursos serán gestionados por Samaritan’s Purse y un consorcio encabezado por World Vision y Compassion International, con el objetivo de atender aproximadamente a siete millones de personas afectadas por 16 crisis humanitarias.
Samaritan’s Purse ya desarrolla labores de emergencia en diferentes regiones. Entre las operaciones mencionadas se encuentran hospitales de campaña en Venezuela y la República Democrática del Congo, además de acciones de ayuda y suministro en Colombia y Sudán. World Vision, por su parte, reportó haber respondido a más de un centenar de desastres durante el último año.
La decisión también generó críticas. Algunas organizaciones cuestionaron que la nueva distribución de fondos otorgue un papel destacado a entidades religiosas y señalaron que no fueron consultadas antes del anuncio. También surgieron objeciones relacionadas con las restricciones de la administración Trump respecto al uso de fondos estadounidenses en organizaciones extranjeras vinculadas con servicios o promoción del aborto.


