El estado brasileño enfrenta una crisis humanitaria tras registrarse el febrero más lluvioso de su historia. La ciudad de Juiz de Fora es el epicentro de la tragedia, con un saldo preliminar de 22 fallecidos y decenas de desaparecidos bajo el lodo.

Una situación calificada como «gravísima» azota al estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil, donde las intensas precipitaciones de las últimas horas han provocado el colapso de laderas y el desborde de ríos. Hasta el momento, las autoridades han confirmado el fallecimiento de al menos 22 personas, mientras que unas 40 permanecen desaparecidas, lo que hace temer que la cifra de víctimas aumente en las próximas horas.
La localidad de Juiz de Fora ha sido la más golpeada por el temporal. En esta ciudad, la saturación del suelo alcanzó niveles críticos tras recibir 584 litros por metro cuadrado durante este mes, el doble de lo habitual. Este fenómeno de «llover sobre mojado» desencadenó deslizamientos de tierra que sepultaron viviendas y obligaron al realojo de más de 440 personas, quienes actualmente se encuentran refugiadas en centros educativos habilitados como albergues.
Ante la magnitud del desastre, la alcaldesa Margarida Salomão ha decretado el estado de calamidad pública para agilizar la llegada de recursos federales. Por su parte, el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, declaró tres días de luto oficial y se desplazó a las zonas afectadas para coordinar las labores de rescate, en las que participan más de 150 bomberos especializados.


