La Federación de Choferes Chuquiago Marka confirmó una jornada de protestas y bloqueos en la sede de Gobierno. El sector denuncia que la gasolina distribuida recientemente ha provocado daños severos en los motores de sus vehículos y exigen que el Estado asuma los costos de reparación.

El transporte público en la ciudad de La Paz se prepara para una jornada de alta conflictividad este miércoles. Los dirigentes del sector han convocado a un paro movilizado con el cierre de vías estratégicas, manifestando su rechazo a lo que denominan «gasolina desestabilizada», un carburante que, según denuncian, ha causado fallas mecánicas masivas en sus herramientas de trabajo.
El malestar de los transportistas surge tras reportar que, en los últimos días, decenas de unidades han quedado varadas debido a problemas en los sistemas de inyección y motores, atribuidos a la presunta mala calidad del combustible despachado en las estaciones de servicio. Ante esta situación, el sector exige un resarcimiento económico por los daños técnicos y la pérdida de ingresos que esto conlleva. «No podemos seguir trabajando con un combustible que arruina nuestros vehículos; alguien debe hacerse responsable», señalaron los representantes gremiales.
La movilización no solo busca una compensación económica, sino también una garantía por parte de las autoridades de hidrocarburos sobre la calidad de los productos que se comercializan en el mercado interno, asegurando que cumplan con los estándares necesarios para el funcionamiento de los motores.
Impacto en la movilidad urbana Se prevé que el paro afecte la circulación en los principales puntos de conexión entre el centro paceño, la zona sur y la ciudad de El Alto. Los choferes han advertido que la medida de presión será contundente y se mantendrá hasta recibir una respuesta concreta por parte del Gobierno Nacional y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).


