El Gobierno boliviano aseguró que la adulteración de combustibles no es un problema reciente, sino que responde a una estructura delictiva que operaba desde meses atrás, incluso fuera del país, afectando la calidad del carburante distribuido a nivel nacional.

Autoridades del Ejecutivo revelaron que las investigaciones sobre la mala calidad del combustible permitieron identificar una red organizada dedicada al robo y adulteración de gasolina y diésel. Según los reportes oficiales, el ilícito consistía en extraer parte del carburante transportado en cisternas y reemplazarlo con mezclas de agua y aceite, lo que deterioraba su calidad antes de llegar al mercado boliviano.
El ministro de Gobierno explicó que este mecanismo se habría ejecutado principalmente en puntos estratégicos fuera del país, como puertos en Chile, donde las cisternas eran manipuladas antes de ingresar a territorio nacional. Además, se estima que miles de cisternas participaron en esta operación entre 2025 y 2026, generando un daño económico significativo y afectando a miles de usuarios.
En ese contexto, el Gobierno remarcó que el problema no se limita a los últimos meses, como inicialmente se creía, sino que tendría un origen más antiguo vinculado a una red transnacional. Las autoridades también señalaron que el combustible adulterado provocó fallas mecánicas en vehículos, lo que derivó en reclamos y protestas de distintos sectores, especialmente del transporte.
Asimismo, se informó que las investigaciones continúan y que ya se cuenta con indicios sobre empresas y actores involucrados, tanto dentro como fuera del país, aunque aún no se han confirmado detenciones.


