El reciente tiroteo registrado durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en Washington volvió a encender las alarmas sobre la seguridad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Aunque el mandatario resultó ileso y fue evacuado rápidamente, expertos y autoridades cuestionan cómo el atacante logró acercarse tanto al evento pese al fuerte resguardo policial.

El incidente ocurrió la noche del 25 de abril en el hotel Washington Hilton, sede de la tradicional Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, donde Trump se encontraba acompañado de la primera dama y altos funcionarios del Gobierno. De acuerdo con reportes oficiales, el sospechoso, identificado como Cole Tomas Allen, logró superar al menos dos puntos de control antes de abrir fuego cerca del área de seguridad principal.
El atacante portaba una escopeta, un arma corta y varios cuchillos, y habría permanecido hospedado en el mismo hotel días antes del evento, lo que le permitió moverse con menor sospecha dentro de las instalaciones. Un agente del Servicio Secreto recibió el impacto de un disparo en su chaleco antibalas y logró sobrevivir, mientras que el agresor fue reducido y detenido en el lugar.
Especialistas en seguridad señalaron que esa falta de blindaje integral facilitó que el atacante pudiera acercarse peligrosamente al entorno presidencial. También se observó que el hotel seguía funcionando como espacio abierto al público, lo que redujo la efectividad de los controles en el perímetro exterior. Incluso el propio Trump criticó las debilidades de seguridad del recinto tras el incidente.


