Organizaciones cristianas y líderes evangélicos en Colombia solicitaron al Gobierno reforzar las medidas de protección para pastores y representantes religiosos, luego de una serie de asesinatos y hechos violentos registrados en distintas regiones del país. Las iglesias alertan que la inseguridad y la presencia de grupos armados siguen poniendo en riesgo a comunidades de fe.

La preocupación crece entre sectores cristianos colombianos tras el asesinato de varios líderes religiosos en los últimos meses. Diversas organizaciones evangélicas denunciaron que los pastores continúan siendo blanco de amenazas y ataques en zonas afectadas por el conflicto armado y la criminalidad organizada.
Uno de los casos que generó mayor impacto fue el asesinato del pastor José Otoniel Ortega, ocurrido a finales de 2025 en el departamento de Magdalena, cuando compartía con su familia durante las celebraciones de Año Nuevo. El crimen provocó reacciones de rechazo tanto de organizaciones cristianas como de entidades defensoras de derechos humanos.
La organización internacional Christian Solidarity Worldwide (CSW) lanzó recientemente una campaña para exigir al Estado colombiano la restitución de mecanismos especiales de seguridad para líderes religiosos, argumentando que los pastores enfrentan riesgos particulares en regiones dominadas por grupos armados ilegales. Según la entidad, desde diciembre de 2024 se han registrado asesinatos, desapariciones y secuestros de al menos once líderes religiosos en Colombia.
Representantes cristianos sostienen que muchos pastores desempeñan labores comunitarias, de mediación y apoyo social en territorios vulnerables, lo que los convierte en objetivos de organizaciones criminales que buscan controlar las comunidades. También denunciaron que en 2023 fueron modificadas normas de protección estatal, dejando a los líderes religiosos fuera de ciertas categorías consideradas vulnerables.


