Alrededor de 9.000 cristianos participaron en un encuentro de oración realizado en Alemania para interceder por los creyentes que sufren persecución en diferentes países. El evento, organizado por la misión Open Doors Alemania, reunió testimonios, jornadas de adoración y llamados a fortalecer la fe de quienes enfrentan violencia y discriminación por causa del cristianismo.

La actividad se desarrolló del 14 al 16 de mayo en la ciudad de Karlsruhe, dentro del recinto DM-Arena, donde miles de asistentes se congregaron para participar en tiempos de oración y reflexión enfocados en la realidad de la iglesia perseguida. Durante las jornadas, representantes de distintos países compartieron experiencias sobre las dificultades que enfrentan los cristianos en regiones marcadas por conflictos, restricciones religiosas y violencia.
Entre los participantes estuvieron conferencistas provenientes de Indonesia, Burkina Faso, México, Asia Central y Corea del Norte. Uno de los testimonios más impactantes fue el de Jung Jik, pastor norcoreano que relató los años de hambre, persecución y encarcelamiento que vivió antes de escapar de su país.
Como parte de la ceremonia principal, los asistentes colocaron mensajes y oraciones alrededor de una gran cruz instalada en el centro del estadio. La organización Open Doors destacó que una de las principales peticiones de los cristianos perseguidos es recibir apoyo espiritual mediante la oración.
El evento también incluyó actividades dirigidas a niños y jóvenes para sensibilizarlos sobre la situación de millones de creyentes que enfrentan discriminación por su fe. Según la Lista Mundial de Vigilancia 2026 de Open Doors, más de 388 millones de cristianos sufren algún tipo de persecución o presión religiosa en el mundo. El informe además señala un incremento de la violencia física y sexual contra comunidades cristianas.
La organización indicó que durante 2025 se registraron miles de casos de asesinatos, abusos y encarcelamientos relacionados con la fe cristiana. Estos datos han motivado a diversas iglesias y ministerios internacionales a promover campañas de intercesión y apoyo humanitario para las comunidades afectadas.


