Durante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, manifestó su apoyo al Gobierno boliviano y advirtió que el país enfrenta una campaña de desestabilización impulsada por estructuras vinculadas al crimen organizado y al narcotráfico, situación que, según afirmó, representa una amenaza para la institucionalidad democrática.

En su intervención ante el foro hemisférico, el mandatario panameño expresó solidaridad con Bolivia y señaló que la nación sudamericana atraviesa un escenario complejo marcado por acciones que buscan debilitar el orden democrático. Mulino sostuvo que el crimen organizado transnacional y las redes del narcotráfico cuentan con importantes recursos económicos que les permiten influir en distintos ámbitos, afectar la confianza ciudadana y poner en riesgo la estabilidad institucional.
El presidente de Panamá remarcó que esta problemática no es exclusiva de Bolivia, sino que constituye un desafío compartido por varios países de la región. No obstante, indicó que el caso boliviano requiere especial atención debido a las tensiones políticas y sociales registradas en los últimos meses.
Las declaraciones se producen en un contexto en el que el Gobierno boliviano ha buscado respaldo internacional frente a los conflictos internos y las protestas que han afectado diferentes regiones del país. Anteriormente, autoridades bolivianas ya habían planteado ante la OEA su preocupación por acciones que consideran amenazas al orden constitucional y a la gobernabilidad democrática.
Mulino reiteró su respaldo al presidente boliviano Rodrigo Paz y defendió la necesidad de que la comunidad internacional mantenga una posición firme frente a cualquier intento de desestabilización promovido por actores vinculados a actividades ilícitas.


