La persistente falta de diésel en Bolivia continúa afectando al transporte pesado y urbano, cuyos dirigentes denunciaron pérdidas económicas, largas filas en los surtidores y la falta de respuestas concretas por parte del Gobierno. Ante este escenario, el sector convocó a un ampliado nacional para definir nuevas medidas.

La crisis por el abastecimiento de diésel sigue generando preocupación entre los transportistas del país. Representantes del transporte pesado afirmaron que miles de operadores permanecen varias horas, e incluso días, esperando combustible en diferentes estaciones de servicio, una situación que limita el desarrollo normal de sus actividades y reduce significativamente sus ingresos.
El dirigente del transporte pesado, Domingo Ramos, informó que las organizaciones de los nueve departamentos acordaron realizar un ampliado nacional el próximo 29 de julio en Cochabamba. Durante ese encuentro analizarán las acciones que asumirán frente a la continuidad del desabastecimiento, incluyendo la posibilidad de declararse en «quiebra nacional» debido al impacto económico que enfrenta el sector.
Los transportistas sostienen que la falta de combustible no solo paraliza sus operaciones, sino que también dificulta el cumplimiento de obligaciones financieras, mientras muchos vehículos permanecen inmovilizados en los surtidores. Asimismo, cuestionaron que las reuniones sostenidas con autoridades gubernamentales no hayan contado con la participación de las principales autoridades del Ejecutivo.
La situación también afecta al transporte urbano. Sus representantes aseguraron que gran parte de las unidades presta servicio con una capacidad reducida debido a la escasez de diésel, lo que repercute en la frecuencia del transporte público y en la atención a los usuarios. El sector reiteró su pedido para que el Gobierno garantice un suministro regular de combustible durante todo el año.
Mientras tanto, en varias ciudades del país continúan observándose extensas filas de camiones y otros vehículos pesados en busca de diésel. Conductores denuncian que, pese al paso de los días, el abastecimiento sigue siendo irregular y la incertidumbre persiste en los surtidores.


