El presidente de Chile, José Antonio Kast, rechazó las críticas que califican de “iliberal” su propuesta de reforma constitucional en materia de seguridad y afirmó que el proyecto puede ser modificado durante su tratamiento en el Congreso. La iniciativa busca ampliar las herramientas del Estado frente al crimen organizado y el terrorismo, pero ha generado cuestionamientos por las facultades que otorgaría al Ejecutivo.

El presidente chileno José Antonio Kast salió al paso de las críticas surgidas en torno a su propuesta de reforma constitucional para enfrentar el crimen organizado. El mandatario aseguró que la iniciativa no debe ser considerada una medida “iliberal” y recordó que el debate legislativo permite introducir cambios al proyecto.
La propuesta fue enviada al Congreso a mediados de agosto y forma parte de una agenda gubernamental orientada a fortalecer la respuesta del Estado ante amenazas relacionadas con la delincuencia organizada y el terrorismo.
Entre los puntos que han despertado mayor debate se encuentra la posibilidad de establecer un nuevo estado de excepción frente a una amenaza grave e inminente para la seguridad pública. Según el proyecto, esta medida podría mantenerse durante un periodo prolongado sin requerir una autorización adicional del Congreso.
Durante la vigencia de este mecanismo, la propuesta contempla facultades para restringir determinados derechos, entre ellos la libertad de desplazamiento y los derechos de reunión y asociación, además de otras medidas vinculadas a comunicaciones y bienes.
Estas disposiciones han generado observaciones desde distintos sectores políticos. Uno de los cuestionamientos provino del senador Luciano Cruz-Coke, quien expresó su rechazo a una iniciativa que, según su posición, podría superar los límites establecidos por las democracias liberales modernas.


