El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó la transparencia de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que Luiz Inácio Lula da Silva derrotó a Flávio Bolsonaro y consiguió un nuevo mandato. Aunque Trump aseguró que no apoyó a ninguno de los candidatos, calificó los comicios como aparentemente fraudulentos, sin presentar pruebas que respalden sus declaraciones.

Las declaraciones de Trump se produjeron el lunes 26 de octubre de 2026, un día después de la segunda vuelta electoral en Brasil. Ante los periodistas, el mandatario estadounidense expresó dudas sobre la legitimidad del proceso y afirmó que los resultados proyectaban una imagen negativa.
Pese a sus críticas, Trump sostuvo que mantiene una buena relación con Lula y aclaró que su responsabilidad política está centrada en Estados Unidos. Sin embargo, sus comentarios reavivaron las tensiones políticas en torno a los resultados electorales brasileños.
Según los datos publicados por la Agencia EFE, Lula obtuvo el 52 % de los votos, frente al 48 % alcanzado por Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La diferencia entre ambos candidatos fue de aproximadamente 4,4 millones de sufragios.
Tras conocerse los resultados, Flávio Bolsonaro cuestionó una decisión judicial que amplió en dos horas el horario de votación y anunció su intención de acudir a la Justicia para solicitar la anulación de los comicios. Estas objeciones se sumaron al debate político generado después de la victoria del mandatario brasileño.
El resultado electoral también tiene implicaciones para las relaciones entre Brasil y Estados Unidos. Durante su actual gestión, Trump ha mantenido una postura de presión sobre el Gobierno de Lula, incluyendo medidas comerciales que afectaron a productos brasileños. Además, el mandatario estadounidense había mostrado acercamientos políticos con miembros de la familia Bolsonaro.


