El ministro del Interior francés, Bruno Retailleau, anunció el envío de buques militares y personal especializado a Guadalupe, como parte de una ofensiva internacional contra el narcotráfico en el Caribe, en coordinación con Estados Unidos y en medio de crecientes tensiones con Venezuela.

Este movimiento se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, ya que Estados Unidos ha movilizado buques de guerra cerca de las costas venezolanas, con el objetivo de frenar las operaciones del Cartel de los Soles, organización que la Casa Blanca vincula directamente con el entorno del mandatario venezolano.
Francia justificó su participación como parte de una estrategia de cooperación internacional para proteger sus territorios de ultramar, como Guadalupe y Martinica, que suelen ser utilizados como puntos de tránsito del narcotráfico hacia Europa. Además, se alineó con Guyana y Trinidad y Tobago, países que han expresado su respaldo al despliegue militar estadounidense en la región.
Desde Caracas, la presencia de buques extranjeros ha sido interpretada como una maniobra de presión militar. En respuesta, el presidente Maduro ordenó el despliegue de 4,5 millones de milicianos, calificando la acción como una defensa nacional ante una posible agresión extranjera.


