Una tragedia sacudió la capital mexicana, cuando un camión cisterna cargado con gas licuado de petróleo explotó en la alcaldía Iztapalapa, llevando la vida de 10 personas y más de 50 hospitalizadas, muchas en estado crítico, según confirmaron autoridades locales.

El siniestro ocurrió en la Calzada Ignacio Zaragoza, a la altura del Puente de la Concordia, cuando el vehículo, que transportaba cerca de 49.500 litros de gas, volcó y posteriormente estalló, la onda expansiva afectó a peatones, automovilistas y a la infraestructura urbana, dejando una escena de devastación con vehículos calcinados y personas con quemaduras graves.
Entre las víctimas se encuentra Jorge Islas Flores, trabajador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y Alicia Teodoro Matías, quien sufrió quemaduras en más del 90% de su cuerpo al proteger a su nieta de las llamas. La Secretaría de Salud Pública informó que 55 personas continúan internadas, 20 de ellas en estado crítico y otras 29 en condición delicada.
La alcaldesa Clara Brugada expresó su pesar por la tragedia y anunció que se brindará apoyo económico a las familias afectadas, incluyendo el pago de gastos funerarios y atención médica especializada. Además, se comprometió a revisar la normativa sobre el tránsito de vehículos que transportan sustancias peligrosas en zonas densamente pobladas.
Por su parte, la Fiscalía de la Ciudad de México investiga las causas del accidente, y una de las hipótesis apunta al exceso de velocidad como posible detonante del volcamiento del camión.
La explosión ha reabierto el debate sobre la seguridad en el transporte de materiales inflamables en áreas urbanas, mientras las autoridades trabajan en la atención a las víctimas y en la prevención de futuros incidentes, la ciudadanía exige respuestas y medidas concretas para evitar que una tragedia como esta vuelva a repetirse.


