Ante la creciente preocupación por la escasez de diésel que afecta a varios sectores productivos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha optado por mantener el silencio, mientras que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) asegura que el suministro se está cumpliendo al 100%. Esta situación ha puesto en estado de emergencia a gremios como los cañeros y arroceros, que denuncian pérdidas significativas en su producción.

La problemática ha escalado a nivel nacional, con informes de la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (Cadex) indicando que más de 11,000 camiones se encuentran paralizados. Esta inactividad, que se traduce en pérdidas diarias de más de dos millones de dólares, subraya el impacto económico de la falta de combustible en el país.
A pesar de las garantías ofrecidas por la ANH, que se limita a su rol de fiscalización y supervisión sin ser proveedora directa del carburante, la realidad en el sector productivo muestra una situación crítica. La negativa de YPFB a emitir un pronunciamiento oficial sobre el tema, alegando que la máxima autoridad ya había brindado una explicación previa, ha generado incertidumbre y agudizado la crisis de confianza entre las autoridades y los gremios afectados.
La falta de una comunicación clara y unificada por parte de las autoridades bolivianas, en contraste con las denuncias de los sectores productivos, evidencia una crisis de suministro de diésel que, de no ser atendida de manera urgente, podría tener consecuencias más graves para la economía nacional. La aparente contradicción entre las cifras oficiales de la ANH y las pérdidas reportadas por los productores y transportistas pone de manifiesto la necesidad de una solución inmediata y transparente.


