A dos años del peor ataque en su historia, Israel conmemora la fecha del 7 de octubre de 2023 sumido en el dolor, la continuidad de la guerra en la Franja de Gaza y una profunda división interna. Mientras se rinden homenajes a las cerca de 1.200 víctimas y se recuerda el secuestro de más de 250 personas, la presión por el destino de los rehenes que aún permanecen cautivos intensifica las protestas contra el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu.

Este martes, las ceremonias de conmemoración se llevaron a cabo con solemnidad, recordando el momento en que miles de milicianos liderados por Hamás irrumpieron en el sur de Israel. Los ataques alcanzaron bases militares, comunidades agrícolas y un festival de música, dejando una cifra histórica de fallecidos, en su mayoría civiles. El recuerdo de los asaltos es especialmente doloroso en sitios como el festival Nova, donde familiares y supervivientes se congregaron en un silencio cargado de duelo.
Dos años después, el país se encuentra en un estado de aislamiento internacional creciente y una fuerte polarización política. Las manifestaciones masivas semanales contra la gestión del gobierno Netanyahu persisten, impulsadas por la frustración ante el fracaso en la devolución de los cautivos. Encuestas recientes reflejan este descontento, indicando que aproximadamente el 72% de la población israelí se declara insatisfecha con la dirección de la guerra.
En paralelo a la conmemoración, la ofensiva israelí en Gaza no cesa, con cifras alarmantes de víctimas. Además, se conoció que las negociaciones para un posible alto el fuego y el intercambio de prisioneros continúan en Egipto. Fuentes cercanas al equipo negociador de Hamás calificaron las conversaciones como «positivas», aunque el acuerdo sigue supeditado a las exigencias de Hamás de un alto el fuego duradero y la retirada israelí.


