Tras un periodo en el que los protocolos de posesión en el Órgano Legislativo boliviano se habían secularizado, la nueva camada de senadores y diputados retomará el uso del Crucifijo y la Biblia como elementos visibles durante la ceremonia de juramento. Este cambio en la formalidad del acto marca el regreso de símbolos cristianos en el recinto del poder legislativo, reflejando una inclinación por tradiciones religiosas específicas en la apertura de la nueva legislatura.

La reintroducción de estos elementos se dio a conocer en la previa a la posesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), poniendo fin a la práctica de un juramento puramente cívico o basado en la Constitución Política del Estado (CPE) sin referencias explícitas a textos sagrados.
Según los reportes, los legisladores electos tendrán la opción de colocar su mano sobre la Biblia, el libro sagrado del cristianismo, al momento de prestar juramento a la Constitución y la nueva gestión.
Si bien la Constitución Política del Estado establece a Bolivia como un Estado social, unitario, libre, independiente, democrático, Descentralizado y con autodeterminación, y garantiza la libertad de culto, la decisión de incorporar estos símbolos específicos en el acto formal del juramento polariza el debate entre la tradición y la estricta neutralidad estatal.
Mientras algunos sectores celebran el retorno de estos íconos como un acto de respeto a la fe mayoritaria del país, otros llaman a mantener la estricta separación entre el Estado y la Iglesia, tal como promueve el espíritu de la Constitución Plurinacional. Este acto inicial define el tono con el que la nueva Asamblea comenzará su labor legislativa.


